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martes, 9 de septiembre de 2014

MADRID SIN BOTELLA....

Hoy siento alivio en el ambiente, un aire menos denso de lo acostumbrado circula en la capital de España; la gran alcaldada-alcaldesa de Madrid, anuncia, que tras "tres mandatos" no volverá a ser candidata a la Alcaldía de Madrid. Uff, que "hortera" ésta alcaldesa investida de rebote, lleve consigo tanta paz como deja.
Como siempre, es tradiccion en el PP, hasta en los "adioses" de sus representantes manipulan a la ciudadanía; Ana Botella, nunca se presento a la Alcaldía, fue tres veces en las listas de los populares y... en la última, sus "colegas" concejales, tras la renuncia del primer edil, Ruiz Gallardon, la "encumbraron" y así les fue, así nos va a los madrileños y así se va ella.
Se va así porque vino a servirse de los madrileños y no a servirlos y ahora que ya no servimos a sus intereses ni a los de su partido... hace como en la fabula de la zorra y las uvas... ¡ Están verdes!

Este blog es un espacio muy querido por mi, lo uso pocas veces para dar a conocer mis opiniones, no va contra nadie pero se revela contra todo aquello que no es propio de mis madriles y nada más impropio que una Alcaldesa como Ana Botella. 
Que más decir... que en Madrid, mi Madrid, sin esa botella bien pasamos; por mucho menos "traspasamos" el Pepe Botella, y no del Tío Pepe que retornó a la Puerta del Sol. 
Valentin Martinez FUENTIDUEÑA DE TAJO septiembre 2014
De cuando en cuando Madrid tiene estas cosas; pasamos de ser ciudadanos a súbditos sin darnos cuenta... pero cuando nos vamos enterando... algun@s se hechan al monte. Os dejo aquí una imagen de mi amigo Valentin Martinez trabajando el esparto como se hacía hace muchos años en Madrid, en los madriles..., por las atochas.
Hay muchas "cosas" de las que nos vamos enterando cuando nos dan gato por liebre o de cuando descubrimos, "rascando" un poco, que hay bajo la cal. Os comentare otro día como lo que bien empieza puede acabar mal. Hablaremos de gastronomía en los madriles.

sábado, 5 de mayo de 2012

LOS FUNCIONARIOS, SERVIDORES PÚBLICOS




Los españoles atravesamos unos momentos difíciles plagados de incertidumbre económica y social. A los recortes de servicios y prestaciones propias del Estado del Bienestar se suman las continuas subidas de impuestos y la falta de un claro liderazgo político, a pesar de la mayoría del Partido Popular, lleva al Gobierno a generar confusión entre los ciudadanos y en muchos ámbitos de la administración, incluso se llega al punto de confundir decisiones políticas con gestiones de funcionarios, produciendo o contribuyendo a propagar una opinión desfavorable para ellos.  
Los trabajadores funcionarios de distintas profesiones son vistos por los ciudadanos de muy diversas maneras; bomberos, médicos, policías, inspectores, administrativos, técnicos, docentes y otros no son apreciados de igual forma, y lo que es peor, gracias a los “políticos”, hay ciudadanos que piensan que no hay servidores públicos y sí “aprovechadores” que se reparten los puestos y que estos van pasando de padres a hijos, de amigos a amigos, de compinches a compinches, de hermanos a hermanos. 

Es verdad que hay “ilustres” apellidos que se van sucediendo en alcaldías y otras instituciones públicas, incluso en el Congreso y en el Senado, dando pie a que los ciudadanos conciban a los políticos como los prepotentes que “dicen, que hablan y gesticulan” mientras a los administrados, no nos queda otra que  escucharlos, verlos y padecerlos.
Los políticos son los protagonistas de la historia y la ciudadanía somos los comparsas de su gloria. Ellos están “iluminados”, puestos al sol y los ciudadanos a la sombra. Ellos suben; nosotros  bajamos. Ellos son los que cobran; nosotros los que pagamos, pagamos los impuestos y los platos rotos. Son los políticos de hoy, los que constituyen una clase política, una casta,  no son los funcionarios; son los políticos quienes ordenan y mandan. Son y serán dueños y señores pero no por ello los funcionarios son sus vasallos ni sus sirvientes. Los funcionarios son y han sido mal vistos por la ciudadanía; no todos los funcionarios, claro es, pero si una mayoría, por ello no deben ser confundidos con los políticos a fin de no deteriorar su imagen; debe quedar claro las diferencias:
A los políticos se les elige a los funcionarios se les
selecciona bajo los principios de Igualdad, Mérito y Capacidad. Ser funcionario es bien distinto de ser un político; es competir por una plaza tras muchas y largas jornadas de preparación y estudio durante meses e incluso años. No es por casualidad; se elige, y quien opta por ello, se prepara para servir a lo publico. Ser funcionario es formar parte de un engranaje, de un motor, siempre bajo un reglamento común de Organización y Funcionamiento, con independencia de ideología política; por y para la administración del Estado, de las autonomías o de los ayuntamientos. Ser funcionario no es un privilegio, es un servicio; es desarrollar la profesión al servicio de la administración pública con sueldos y funciones regladas y es tener vocación de servidor publico. Ser funcionario no es una “poltrona” como piensan algunos, quizás aquellos que no fueron capaces de superar las pruebas de acceso. Ser funcionario es aceptar y comprender la forma de desarrollar la profesión; el modo de ejercerla pertenece a lo publico; nada tiene que que ver con lo privado; ni en sueldos, ni en las funciones o atribuciones profesionales. Ser funcionario es servir y no servirse, es ser un trabajador en la Administración Pública, es respetar para ser respetado, nada que ver con las agrupaciones o formaciones políticas.