Un viejo amigo, paisano, nacido en tierras cubanas, y en tiempos de Felipe Gonzalezconsumía sidra con whisky DYC; pomposamente lo llamaba ESPAÑA EN LLAMAS, él "expulsado" de sus posesiones de la isla caribeña atribuía todos sus males a los "socialistas" Hoy, sin saber nada de mi paisano veo que España "arde" por los cuatro puntos cardinales incendiada por Rajoy y sus seguidores; no hay asunto de de Gobierno que no generé protestas y para más INRI encuentran seguidores en los votantes adocenados y conformados pensando en que nos hay nada que hacer.
El PP, partido de la mentira y el engaño electoral, siembra la duda sobre sus detractores mientras navega con rumbo firme "borrando" paulatinamente todas y cada una de las normas, acuerdos y leyes del Estado del Bienestar sin preocuparse por la respuesta; si hay miles de ciudadanos en las calles clamando contra el recorte de sus derechos, los "lideres" populares afirman, sin rubor, que son unos pocos agitadores que no aceptan su mayoría electoral. Rajoy se oculta tras sus desaparecidos ministros y; España es el país de las "maravillas" que no de las mentiras.
Madrid, su ayuntamiento y su Comunidad niegan sus deudas para ocultar los desfalcos; así nos encontramos con un alcalde que abandono la alcaldía y una presidenta que huyo de la Comunidad. ¿Porque?¿Para evitar responsabilidades?
Escribo poco en este espacio; me siento abatido, superado por tasas e impuestos que según los populares nunca suben allí donde Gobiernan, (para desgobiernan, cuando no gobiernan para sus amigos); miro y remiro el IBI que del 2011 al 2012 me cuesta 99 euros más, la recogida de basuras, el impuesto de circulación, el de aparcamiento y...compruebo como me asaltan día a día para pagar las deuda de Gallardon y los pagos a la Gürtel. Ay de mi Madrid, quien te ha visto quien te ve, de ciudad Mundial a la capital de la "cutrería" del engaño y la mentira. Ay de mi Madrid de espacios públicos y seguros a edificios construidos con mis públicos dineros y explotados por cuervos particulares que convierten lo seguro por lo inseguro y justo precio por la rapiña. El España en llamas de mi viejo amigo hoy es aplicable al Madrid de los miles y miles de manifestantes que claman por los derechos suprimidos por los"peperos" bien pertrechados tras las fuerzas de seguridad pagadas para defendernos y no para defenderlos. Ay de mi Madrid sin Sanidad Publica, sin Gobierno Municipal y con tal desgobierno Comunitario. ARDE MADRID, viejo amigo y no hay bomberos que apaguen el fuego, más bien hay cuervos con bidones de gasolina dispuestos a quemar lo publico para conseguir privatizarlo. Preparados debemos estar para la que se nos avecina que a no tardar hasta por respirar los aires de los madriles, nunca tan contaminados, pagaremos con dinero y salud privada.
Los españoles atravesamos unos momentos difíciles plagados de incertidumbre económica y social. A los recortes de servicios y prestaciones propias del Estado del Bienestar se suman las continuas subidas de impuestos y la falta de un claro liderazgo político, a pesar de la mayoría del Partido Popular, lleva al Gobierno a generar confusión entre los ciudadanos y en muchos ámbitos de la administración, incluso se llega al punto de confundir decisiones políticas con gestiones de funcionarios, produciendo o contribuyendo a propagar una opinión desfavorable para ellos.
Los trabajadores funcionarios de distintas profesiones son vistos por los ciudadanos de muy diversas maneras; bomberos, médicos, policías, inspectores, administrativos, técnicos, docentes y otros no son apreciados de igual forma, y lo que es peor, gracias a los “políticos”, hay ciudadanos que piensan que no hay servidores públicos y sí “aprovechadores” que se reparten los puestos y que estos van pasando de padres a hijos, de amigos a amigos, de compinches a compinches, de hermanos a hermanos.
Es verdad que hay “ilustres” apellidos
que se van sucediendo en alcaldías y otras instituciones públicas,
incluso en el Congreso y en el Senado, dando pie a que los ciudadanos
conciban a los políticos como los prepotentes que “dicen, que hablan y gesticulan” mientras a los administrados, no nos queda otra que escucharlos, verlos y padecerlos.
Los
políticos son los protagonistas de la historia y la ciudadanía somos
los comparsas de su gloria. Ellos están “iluminados”, puestos al sol y
los ciudadanos a la sombra. Ellos suben; nosotros bajamos. Ellos son
los que cobran; nosotros los que pagamos, pagamos los impuestos y los
platos rotos. Son los políticos de hoy, los que constituyen una clase
política, una casta, no son los funcionarios; son los políticos quienes
ordenan y mandan. Son y serán dueños y señores pero no por ello los
funcionarios son sus vasallos ni sus sirvientes. Los funcionarios son y
han sido mal vistos por la ciudadanía; no todos los funcionarios, claro
es, pero si una mayoría, por ello no deben ser confundidos con los
políticos a fin de no deteriorar su imagen; debe quedar claro las
diferencias:
A los políticos se les elige a los funcionarios se les selecciona bajo los principios de Igualdad, Mérito y Capacidad.
Ser funcionario es bien distinto de ser un político; es competir por
una plaza tras muchas y largas jornadas de preparación y estudio durante
meses e incluso años. No es por casualidad; se elige, y quien opta por
ello, se prepara para servir a lo publico. Ser funcionario es formar
parte de un engranaje, de un motor, siempre bajo un reglamento común de
Organización y Funcionamiento, con independencia de ideología política;
por y para la administración del Estado, de las autonomías o de los
ayuntamientos. Ser funcionario no es un privilegio, es un servicio; es desarrollar la profesión al servicio de la administración pública con sueldos y funciones regladas y es tener vocación de servidor publico. Ser funcionario no es una “poltrona” como piensan algunos, quizás aquellos que no fueron capaces de superar las pruebas de acceso. Ser funcionario es aceptar y comprender la forma de desarrollar la profesión; el modo de ejercerla pertenece a lo publico; nada tiene que que ver con lo privado; ni en sueldos, ni en las funciones o atribuciones profesionales. Ser funcionario es servir y no servirse, es ser un trabajador en la Administración Pública, es respetar para ser respetado, nada que ver con las agrupaciones o formaciones políticas.